miércoles, 11 de abril de 2012

Hiperhidrosis: Cuando sudar es un problema…

Se entiende por hiperhidrosis la producción excesiva de sudor por parte del organismo en relación al calor o a estímulos emocionales.
Se calcula que ésta afecta a casi el 3% de la población, produciéndose en personas de ambos sexos y todas las razas. Puede conllevar grandes limitaciones en la vida diaria de quien la padece, llegando a impedir el realizar determinadas actividades (“escribir a mano puede llegar a ser un problema…”) y pudiendo influir en las relaciones sociales (“miedo a tener que dar la mano…”, “problemas para usar ropa de colores…”, “miedo a las relaciones sexuales…”), llegando a originar una importante disminución de la calidad de vida de quien la padece.
Por otro lado, esta condición predispone al desencadenamiento o agravamiento de determinadas dermatosis (eccemas…) y a determinadas infecciones favorecidas por la humedad y maceración (verrugas víricas, tiñas…).
En el cuerpo humano existen casi 4 millones de glándulas sudoríparas, de las cuales aproximadamente 3 millones son glándulas ecrinas, las cuales están repartidas fundamentalmente en cara, axilas, palmas y plantas. Éstas son las zonas que habitualmente más se afectan por este problema, originando una hiperhidrosis focal (localizada), si bien la hiperhidrosis puede afectar otras áreas corporales como el cuero cabelludo, las ingles… y existen también casos de hiperhidrosis generalizada.
La mayoría de casos son formas de hiperhidrosis primaria, sin que su origen esté claro, si bien parece existir una alteración de la transmisión neural, provocando un sobreestímulo de las glándulas sudoríparas y en consecuencia una elevación del nivel basal de producción de sudor, e igualmente parece evidente que existe una cierta tendencia genética (frecuentemente existen varios familiares con el mismo problema).
También existen formas secundarias, por lo que en algunos casos (con comienzo en la edad adulta, de forma repentina, sin cese durante el sueño, con fiebre u otros síntomas asociados...) deben investigarse posibles orígenes del cuadro (fármacos, alteraciones hormonales o neurológicas, infecciones, neoplasias...).
Es fundamental conocer que se trata en la gran mayoría de los casos de un problema tratable, y este tratamiento dependerá del tipo de sudoración: de su severidad, de su origen (si es primaria o secundaria), de la localización corporal afecta (localizada, generalizada…), del paciente en sí (edad, patología concomitante, alergias, medicación actual) y de los tratamientos que haya utliizado hasta el momento, debiendo además tener en cuenta los recursos disponibles y los costes derivados de cada opción terapéutica, si bien no existe un consenso acerca del tratamiento a seguir en cada caso.

Más información:
-Callejas MA, Grimalt R, Cladellas E. Actualización en hiperhidrosis. Actas Dermosifiliográficas 2010;101:110-8.

Más información sobre hiperhidrosis y sus tratamientos en este blog:

 -"Botox en el tratamiento del exceso de sudor".

-"Pastillas contra el exceso de sudor".

-“Tratamiento de la hiperhidrosis en la infancia y adolescencia”.

-“Premio al mejor caso clínico en el I Certamen de Casos Clínicos de Dermatología”.

-“Premio en el Congreso Nacional de Dermatología por un trabajo sobre exceso de sudoración”.

-“Otro premio a un trabajo sobre el tratamiento del exceso de sudoración”.
http://javierdelboz.blogspot.com.es/2014/10/y-otro-premio-un-trabajo-sobre-el.html

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